sábado, 21 de junio de 2008

La huelga de transportistas y la opinión pública



Parece que todo vuelve a la calma después de unas semanas de incertidumbre y de ‘caos’ en España a causa de la huelga de transportistas. Y es que, en la pasada semana hemos sido testigos de una huelga que puede marcar las páutas para siguientes movilizaciones sociales en el futuro. No sólo futuras movilizaciones en las que participemos, sino en las futuras huelgas de sectores económicos enteros que se verán irremediablemente afectados por la crisis actual.

Hemos sido testigos del poder de un sector clave: el transporte. Han logrado paralizar medio país en unos pocos días. Debido al alarmismo habitual en los medios de comunicación, en bastantes lugares ha habido cierto desabastecimiento. Bloquearon las fronteras internacionales, bloquearon los puertos, los mercados, los puntos neurálgicos... y en definitiva medio país. Y si hubieran querido el país completo. El transporte es la sangre del mercado y sin él el mercado se paraliza. Es algo que saben los capitalistas y por eso el terror que han pasado en ciertos momentos. Esto generó pánico en la opinión pública que se lanzó en masa a los supermecados y gasolineras porque se veian sin nada, son manifestaciones típicas de épocas de crisis o catastrofes como nos dice Enrique Laraña en su libro de La construcción de los movimientos sociales.

El papel de los medios sigue siendo determinante en la opinión pública, para informar a la población pero también para crear este cierto pánico en la población que provocó el desabastecimiento. Todas estas consequencias y la violencia producida a medida que abanzaban los dias provocaron un giro en la opinión pública y lo que al principio era apoyo o entendimiento a los huelguistas, la opinión publica se volvió en su contra por la indignación que producian los daños y perjuicios que se sufrieron.

Volvemos a estar ante un claro ejemplo en el que cada grupo social tiene sus intereses y se empeñan en batallas para intentar ganar a la opinión pública con argumentos mal trabados. Al final, lo que queda claro es que a la opinión pública se la ganará con soluciones y con garantías de seguridad en los suministros.






sylvia

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