Las activas manifestaciones de denuncia de la ocupación del Tíbet y la falta de derechos humanos en China están convirtiendo el recorrido mundial de la llama olímpica en una prueba de fuego para las autoridades de Pekín. La protesta de Londres y, sobre todo, la de París, donde la antorcha tuvo que ser protegida dentro de un autobús y llegó a apagarse, han dado a conocer una creciente ola de repulsa en contra del régimen chino. Estas manifestaciones masivas de la opinión pública, han logrado seguimientos masivos.
Enrique Laraña, en su libro ‘La constitución de los movimientos sociales’, nos dice que estos movimientos sociales de protesta que en un principio se constituyen de manera espontánea, acaban siendo los principales fermentos del cambio social. Las actuales manifestaciones por la liberación del Tibet, se están equiparando a las sucedidas cinco años atrás con el ‘NO al la guerra’ donde los movimientos sociales adquirieron una dimensión global sin precedentes. Ahora, el paso de la antorcha olímpica proporciona a la opinión pública una plataforma mediática desde la que publicar la defensa de los derechos humanos en China. Aquí nos encontramos con el papel fundamental de los medios de comunicación de masas en la formación de la opinión pública.
El protagonismo acaba estando en manos de organizaciones sociales y grupos de presión, otros elementos muy importantes en la formación de la opinión pública, su principal objetivo es repercutir en la opinión pública internacional.
Laraña nos dice que vivimos en una sociedad red, en la que nuevos actores no gubernamentales adquieren una capacidad inusitada a la hora de influir en la opinión pública.
Por otro lado, tenemos los organismos gubernamentales, en este caso, los estados democráticos tratan de guardar distancia y no enemistarse con la gran potencia asiática. Aunque también los hay, que ya han anunciado que no participaran en el acto oficial de presentación de los juego olímpicos, estas decisiones gubernamentales, también provocan la formación de la opinión pública. Cabe mencionar también la represión informativa del gobierno Chino, donde miles de blogs, páginas y foros de discusión en intenet han sido cerrados, todo esto para controlar la opinión pública.
Después de ver estas manifestaciones en contra de la represión China y la liberación del Tibet, cabe preguntar al COI ¿si China no era así ya antes de la designación de Pekín para sede de los Juegos Olímpicos? ¿Por que aceptan que se celebre en un país donde hay represión? Sin olvidarnos, claro está que hay muchos más países que viven con represión y no tienen la libertad que nosotros tenemos.
http://www.youtube.com/watch?v=tdSaCmk7OVA
Sylvia